El motor y el core-agnóstico
Es la regla que sostiene todo lo demás:
El motor no conoce el canal ni el sistema. Eso es configuración, no código.
Suena a purismo y es lo contrario: es lo que hace que conectar un canal nuevo o un sistema nuevo sea configurar, no programar. Si el motor supiera contra qué sistema trabaja, cada cliente nuevo sería una rama del código.
Qué significa en la práctica
Sección titulada «Qué significa en la práctica»Cuando el motor recorre una capacidad, lo que ve es esto:
- «pregunta esto y guarda la respuesta con este nombre»,
- «si se cumple tal condición, sigue por aquí»,
- «ejecuta la operación que se llama así»,
- «contesta con el texto que se llama así».
En ningún punto aparece el nombre de una aplicación de mensajería ni el de un sistema de gestión. Los dos extremos están detrás de una frontera:
- Hacia el canal, el adaptador. El motor devuelve una respuesta abstracta («este texto, estas opciones») y el adaptador decide cómo se pinta y qué cabe. Los límites de presentación viven ahí: cuántos caracteres, cuántos botones, si hay listas. Quemarlos en el motor sería atarlo a un canal.
- Hacia el sistema, la operación y su conector. El motor pide «ejecuta esta operación con estos datos»; qué dirección se llama, cómo se autentica y qué forma tiene la respuesta es cosa del conector.
Las tres consecuencias que se notan
Sección titulada «Las tres consecuencias que se notan»- Un canal nuevo no toca el motor. Se escribe su adaptador —traducir de entrada, traducir de salida, declarar qué sabe hacer— y el resto funciona.
- Un sistema nuevo tampoco. Se declara su conector con su receta de login y sus operaciones.
- Ningún canal queda capado por culpa nuestra. Si el canal permite algo y ELYRA no lo ofrece, eso es deuda nuestra, no un límite del canal. Y al revés: un adaptador que no puede hacer algo tiene que decir por qué no, nombrando lo que le falta. Un «sí» heredado por defecto promete lo que no se sabe, y el fallo acaba llegando abajo, en el proveedor, con un motivo que no explica nada.
Lo que el motor tampoco tiene: copy propio
Sección titulada «Lo que el motor tampoco tiene: copy propio»Ni un texto de cara a la gente está escrito dentro del motor. Todos salen del catálogo de textos, por una cascada que permite afinar el mismo mensaje por canal o por capacidad sin tocar código. Un motor con frases dentro es un motor que no se puede reconfigurar sin tocarlo.
Cómo se comprueba que la regla sigue viva
Sección titulada «Cómo se comprueba que la regla sigue viva»No basta con creérselo. Las señales de que se está rompiendo son concretas:
- el nombre de un canal o de un sistema apareciendo en el motor;
- un límite de presentación —caracteres, botones— escrito fuera del adaptador;
- un texto de cara a la gente escrito dentro de la lógica;
- una condición que solo tiene sentido para un proveedor.
Cualquiera de las cuatro es la misma avería, y ninguna se cae sola: degrada en silencio hasta que hay que conectar el siguiente cliente.